viernes, 17 de julio de 2015

Un año después. Peripecias y reflexiones de mierda.

Hoy he vuelto a escribir. No sé por qué, simplemente lo he hecho. No tengo ni idea de que es lo que voy a soltar a partir de aquí así que seguramente lo que haga sea pensar en voz alta. Hacía casi un año que no me sentaba a escribir, la última vez que lo hice no estaba en condiciones por decirlo de alguna forma. Pero no sé, ha pasado un año y es mucho tiempo, tanto que incluso asusta pararse a pensar en todo lo que ha cambiado en estos trescientos sesenta y cinco días. Personalmente creo que he cambiado, no solo físicamente (que he ganado unos kilitos), si no también psicológicamente, diría que he crecido como persona, bueno más bien me han hecho crecer.
En este último año he dado segundas oportunidades a cosas a las que posiblemente no debería haber dado ni una, a toro pasado todo se ve más claro, eso lo sabemos todos. No quiero decir que esto no me haya aportado nada, mentiría si dijese eso, pero no era lo que realmente quería asi que, puerta. Por otro lado he descubierto cosas sobre mi que hasta ahora desconocía. Me he enamorado perdidamente de la fotografía, no sé muy bien cómo ni por qué pero la idea de "robar" momentos y plasmarlos en una imagen me parece algo increíble y único. Siendo sincero no me imaginaba que pudiera ser capaz de hacer algo así ya que nunca he tenido dotes artísticas de ningún tipo, pero bueno son sorpresas agradables que ocurren de vez en cuando. Dejando esto a un lado también he vivido experiencias nuevas, las más destacadas resultaron de tachar por fin algo que llevaba demasiado tiempo en mi lista de cosas por hacer, demasiado. Posiblemente con esa decisión empecé a notar el cambio. Por decirlo de alguna forma "di el salto a la gran ciudad" (si, me acabo de adornar que lo flipas, lo sé). Este último año me subí a un autocar, mochila en mano, para hacerme 500 km, me tiré más de media hora dando vueltas en el metro como un subnormal, esquivé zombies en medio de un FNAC, me abrasé la lengua comiendo en el KFC (que no tiene nada de relevante pero bueno...), la líe en una estación de cercanías con fail épico incluido y dos euros menos en la cartera, "disfruté" del olor a porro del retiro, tire media coca cola en medio de una cola esperando un autobús, fui engullido por una avalancha humana mientras caía el puto diluvio universal sobre mi, me dejé la garganta y las piernas por culpa de un naranjito tatuado para acabar corriendo por una calle a oscuras pasada la media noche con dos locas y todo esto en cinco días. A parte, he hecho ridículos en clases con pantallazos azules en medio de exámenes, y más cosas que no estaría bien que contase, he viajado a otros lugares más pequeños en los que he sufrido por una tontería tal como el fútbol, aunque la mayor alegría la viví en casa... Pero sinceramente no me puedo quedar solo con lo que aporta haber vivido todo lo anterior, ha habido muchas personas involucradas, algunas que siempre han estado ahí, otras que han ido llegando y otras que han sido por decirlo de alguna forma, recuperadas para la causa. A todos tengo que darles las gracias por haberme hecho crecer como persona, aunque seguramente con un solo gracias me quede muy corto.
Acabo con dos frases que me han perseguido todo este tiempo, "tocado, pero no hundido" y " I told you to be patient and I told you to be fine", bueno y esta de recordatorio "This is your life and it's ending one minute at a time".
    

No hay comentarios:

Publicar un comentario